viernes, 18 de diciembre de 2009

Garmo Negro 3.051

Se acaba 2009 y varios de los “proyectos” montañeros que nos propusimos a mediados de año, se han visto cumplidos. Uno la subida al pico más alto de la península, el Mulhacén y otro hacer un tres mil en el Pirineo, el Garmo Negro. Para este último marcamos la fecha del 12 de diciembre previendo que a esas alturas la nieve y el hielo cubrirían la mayor parte de los Pirineos y no nos equivocamos.
Una parte del grupo (Isra, Romel, Rubi, Julin y yo), salimos de Madrid a las 6 de la tarde en el nuevo y espacioso coche de Julín, que por poco se nos queda pequeño debido a la gran cantidad de material que llevamos, botas, raquetas, piolets, bastones, crampones, ropa, etc. El resto del grupo, Juanma, Nacho, Vicente y Montse saldrían a las 8. El destino, el Refugio Casa de Piedra, en Baños de Panticosa, junto al fino y famoso balneario.
Los del primer grupo llegamos casi a las 12 de la noche, una hora más tarde lo harían el resto y a pesar de la oscuridad, arriba, en lo más alto, a más de 3.000 metros, se recortaban en un cielo completamente estrellado las cumbres nevadas del Garmo Negro, y el Algas …la cosa prometía.
A las siete de la mañana, y tras un buen desayuno nos colocamos los frontales y nos dirigimos al punto de comienzo del “paseo”. Por las horas y por las escasas huellas debíamos ser de los primeros en emprender la subida.


Como viene siendo habitual, el pelotón de cabeza comandado por Juanma y Nacho imprime un fuerte ritmo, algunos preferimos ir al tran tran y disfrutar de un espectacular amanecer. Llegamos a la Mallata Alta y el grupo vuelve a dividirse definitivamente. El grupo 1 (los primeros que llegamos el Viernes) subimos al Garmo Negro, y el grupo 2 que hacia unos días había subido este pico, se dirige al Pico Los Infiernos...por encima de nuestras cabezas sobrevuela el , el rey de los Pirineos, el quebrantahuesos. Tras alucinar con el imponente vuelo de este ave amenazada, avanzamos unos metros y decidimos que subiremos a cuchillo por la canal que nos dejará en la base del Garmo Negro. Ha llegado el momento de colocarse los crampones y coger el piolet, la pared que tenemos enfrente lo hacen necesario. Al ritmo que marca Rubi vamos ascendiendo, mirar atrás o más bien hacia abajo produce cierto canguelo, un resbalón y zas…bueno, mejor mirar al frente y seguir subiendo. A pesar del cierto riesgo que puede suponer esta canal, sin duda es el momento de mayor disfrute para casi todos, excepto para el Isra que recibe la visita de “el hombre del mazo” y a partir de aquí la ruta se le hace muyyyy cuesta arriba.
Tras un largo parón para recuperar fuerzas, tomamos el sendero que en suave ascenso nos lleva hasta el collado de Argualas. Ahora sólo nos queda la última y empinada pala que nos dejará en una media hora en la cima del Garmo Negro. Este tramo, lo haremos sin Isra que tras el gran esfuerzo y coraje mostrado decide que hasta aquí ha llegado.
Las vistas desde la cima son simplemente maravillosas, Midi d ´Oiseaux, Los Infiernos, el Macizo de Vignemale, el Valle de Tena. Tras disfrutar de este lugar mágico emprendemos con mucha prudencia la bajada…impresiona el rugir de los cantos de los esquís cuando los esquiadores descienden por esta empinada rampa.
A las tres, en un llano soleado del camino hacemos un parón para comer algo y tomarnos un rico jarabe en forma de Pacharán casero que ha traído Rubi en una petaca. Con el calor en el cuerpo solo nos queda bajar hasta el refugio dónde no esperaran los de Los Infiernos y el de la Pájara .
El día acaba, con risas, buena cena, vacile al montañero errante y con nuestra participación en un reportaje que saldrá en la televisión autonómica aragonesa y en el que el punto de interés será nuestra impoluta habitación.

Algunas fotos y un vídeo de la excursión:

Espectacular amanecer

Subiendo hacia la Mallata Alta

Rubi e Isra en el ltimo tramo de la Mallata alta

Quebrantahuesos

Julín, Romel e Isra antes de la canal

Julín tras la canal

Isra, el montañero errante


Vídeo desde la cima

En la cima del Garmo Negro 3.050

Vista del Midi d´Oiseaux

Otra más en la cima

El grupo 2 en el Infiernos, Juanma, Montse, Vicente y Nacho. Detrás el Garmo Negro

Últimas luces sobre el Garmo

….que en el 2010 sigamos viéndonos en las montañas. Feliz Año a todos, compañeros.


lunes, 7 de diciembre de 2009

Pico El Nevero

Pico El Nevero

Este año por motivos laborales no he podido salir de Madrid para disfrutar el puente de la Constitución y como no era cuestión de quedarse en casa, propuse a Rubi salir al monte y así de paso entrenamos un poco para el plato fuerte que nos espera el próximo finde, el Garmo Negro.
Para ello elegimos el Pico El Nevero, un pico que se encuentra en los llamados Montes Carpetanos, en el mismo cordal que el Peñalara, con el que a mi parecer guarda un gran parecido tanto por su morfología glaciar, como por sus condiciones climáticas, sus lagunas etc... es como un "pequeño" Peñalara.
Quedamos a las 9 en el pueblo de Lozoya. Rubi se retrasa ya que le hacen soplar en en la carretera de Guadarrama, logicamente dio negativo. Dejamos mi coche en el pueblo y con el de Rubi tomamos la carretera que sube hasta el Puerto de Navafría.


Nosotros no llegamos hasta arriba, nos quedamos en el área recreativa Las Lagunillas desde dónde parte una senda que en suave ascenso llega hasta las inmediaciones del Nevero. Impresionantes vistas de todo el valle del Lozoya, el Peñalara y la Cuerda Larga. En algo más de una hora y tras habernos despistado en uno de los desvios por ir en animada charleta, llegamos a la base del Nevero que presenta un aspecto espectacular totalmente cubierto de nieve y con sus dos pequeñas lagunas parcialmente congeladas.
Atraídos por una de sus verticales canales decidimos ponernos los crampones y emprendemos la cuesta arriba. Esta es la parte que más disfrutamos, son 10 minutos de subida contínua por una pared con un 70% de inclinación, y que hemos bautizado con el nombre de Torremolinos, en recuerdo de nuestros compañeros montañeros que se encontraban de vacaciones en esta popular población malagueña :-).

Llegando a la cima se mete la niebla y nos impide ver las vistas. Tras las fotos de rigor emprendemos la bajada. El descenso lo hacemos por una canal menos expuesta pero más peligrosa ya que la nieve se encuentra más blanda, lo que provoca que sufra un par de resbalones que podrían haber tenido peores consecuencias de no ser una vez por Rubi y otra por una piedra que consiguieron frenarme. Tras estos pequeños sustos llegamos de nuevo a la laguna, desde dónde tras un tentepié iniciamos la vuelta por el mismo lugar de la ida.
El broche final a este estupendo día lo ponemos comiéndonos una sopa castellana y un par de huevos fritos con chistorra en un bar de Lozoya.