lunes, 27 de diciembre de 2010

Despidiendo el año en Peñalara


Es ver las cumbres de la sierra cubiertas de nieve y me entra una cosa así por dentro que no puedo resistir...el ansia viva que diría José Mota. Entonces, el día 24 es nochebuena y me gusta salir un poco durante el día y tomarme unas cervezas, no puede ser, el 25 después del atracón de la noche anterior apetece más bien poco ponerse a patear, tampoco puede ser, así que sólo me quedaba el 26 para quitarme un poco el mono. Pues nada, toca madrugar ,y hoy más que nunca, si se quiere tener un día relajado sin atascos ni agobios, que es de lo que se trata cuando vas a la montaña. Pero sé
que no es el mejor día: Domingo+navidad+nevada reciente = La sierra de Madrid parece el parque sindical.
Cuando llego a Cotos no son las todavía las 8 de la mañana y aún es de noche. En el parking se ve más movimiento del habitual al de un fin de semana normal a estas horas. Numerosos montañeros preparan sus macutos, algunos con cuerdas, crampones y piolets, otros con raquetas, otros con esquís de travesía. Promete ser un gran día. El sol empieza a asomar a mi espalda, por la Cuerda Larga. No siento mucho frío, a pesar de las previsiones. Me calzo las botas, preparo el equipo (raquetas incluidas) y comienzo la marcha. El camino me lo sé prácticamente de memoria, si no me equivoco creo que este año he pasado por aquí al menos unas tres veces, pero en esta ocasión es diferente, todo está cubierto de nieve. Por lo temprano de las horas y que todavía no ha pasado mucha gente, la nieve está perfecta para caminar sin tener que llevar ni raquetas ni crampones. Tomo el camino que indica a las cumbres. Ya me gustaría haber ido por la Laguna y subir por alguno de los tubos... pero yendo sólo mejor hacer algo más seguro.
El sol empieza a salir y la nieve empieza a ablandarse, momento para ponerse las raquetas que para eso las he cargado y con ellas puestas llego hasta el cordal que lleva a Dos hermanas, allí la nieve pierde todo su espesor y se convierte en una fina capa de hielo. Me quito las raquetas y continúo "a pelo". Por vagueza no he sacado los crampones y eso me supone algún que otro susto en forma de resbalón pero la cosa no va a mayores y llego sano y salvo al punto más alto de la Comunidad de Madrid, Peñalara. En la cima llegamos a ser un máximo de 6 personas. Durante más de media hora disfruto de las espectaculares vistas de Segovia y de toda la Sierra completamente nevada.
Me calzo lo crampones, ahora sí, y empiezo a bajar por el mismo trayecto de subida. Por el camino de vuelta me encuentro con muchísimos montañeros a los que, por las horas que son, supongo se les han pegado las sábanas. Creo que he tenido mucha suerte de haber disfrutado de la cima sin apenas gente.
Cuando bajo a Cotos,horror, la idea de tomarme un caldito y un bocata en la furgo se desvanece...y es que
Domingo+navidad+nevada reciente = La sierra de madrid parece el parque sindical. Mejor como en casa. Cojo la furgo y tras casi media hora consigo salir del parking...eso sí con el ansia calmada y una amplia sonrisa.

Feliz año 2011 para todos aquellos que pasais por aquí aunque sólo sea unos segundos y en especial para todos con los que he podido compartir tan buenos y también duros momentos a lo largo de este 2010. Y un recuerdo muy especial para una grandísima persona enamorada de las montañas que desgraciadamente en este año nos dejó. Para tí Juanma.








jueves, 23 de diciembre de 2010

Flojos de pantalón

La de veces que nos habremos cantado esta canción y no me canso.
Pero que grande es este tío




Surge la escena en un salón
niñas en promoción
momias poniendo precio
ambigüedad.
Alguien va presumiendo
discreción
flojos de pantalón
líderes del diseño novedad.
Son la musa que inspira
la ambición
sueño de libertad.
Noches al pie del cañón
fuerza de voluntad.
Es una tribu de ficción
síndrome de bufón
héroes de novelista berbiquí.
Provocando desprecio
y reacción
lucen su condición
dueños del desparpajo frenesí.
Son la musa que inspira
la ambición
sueño de libertad.
Noches al pie del cañón
fuerza de voluntad.
Y tú mientras asumiendo
rebuscando
renegando de tu tiempo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Por la Peña la Cabra (1.830 m)


Al norte de la Comunidad de Madrid se encuentra una comarca que no por olvidada y desconocida deja de ser uno de los lugares mas bellos de todo Madrid. La Sierra del Rincón, también conocida como la Sierra pobre, nada tiene que envidiar por paisajes, pueblos, gastronomía y montañas a su hermana mayor, la Sierra de Guadarrama, si acaso el no "gozar" del bullicio, presión y masificación que está última soporta.
Pensando en un lugar que no tuviésemos tan trillado como la Sierra, a Isra y a mí se nos ocurrió que podríamos ir a la Sierra del Rincón y así de paso podíamos tomar algo con David, cuñado de Isra y agente forestal de la zona. Quedamos con él a las 9:30 en Puebla de la Sierra para desayunar, como gran conocedor de la zona nos recomienda que hagamos la Peña la Cabra, una ruta no muy larga pero muy agradecida. Y eso hacemos.
David nos deja en el punto de inicio, a poco menos de un kilómetro saliendo de Puebla dirección Robledillo de la Jara y se marcha a trabajar. Nos quedamos Isra y yo sólos ante una empinada subida que transcurre entre un robledal que a estas alturas se encuentra totalmente pelado de hojas. Tras esta fuerte subida inicial marcada por las huellas de las motos, llegamos a una pista más "amable" y que nos va llevando hacia el sur0este en dirección opuesta a nuestro objetivo y que termina en el collado de Larda. Continuamos ahora por una estrecha senda que discurre entre las jaras y que es el paso natural de vacas y ovejas. Este punto es un mirador perfecto de la totalidad de la ruta. Al frente la Peña de las Cabras y la pista que nos llevará a ella, y a nuestra derecha Puebla de la Sierra, el punto de partida. Desde aquí siguiendo la pista y en menos de media hora estamos bajo la Peña, ahora y haciendo honor a su nombresólo falta hacer un poco "el cabra" y subir y en ocasiones trepar hasta la cima. En poco menos de dos horas y media estamos en la cima. Las vistas son realmente espectaculares, se puede ver toda la sierra madrileña y parte de la alcarreña; sierra de la cabrera, el Mondalindo, la Cuerda Larga, Siete picos, Peñalara, los Montes Carpetanos, Somosierra, el Pico Tres Provincias y el Pico del Lobo, y el Ocejón entre otros muchos. Nos tomamos un aperitivo, hacemos las fotos típicas y de vuelta "casi"por el mismo camino y digo casi porque para bajar más directamente al pueblo en vez de llegar otra vez al collado Larda, tomamos un pedregoso y empinado cortafuegos que nos deja en la nada,ni camino, ni senda ni nada de nada, nos toca abrirnos paso entre altos matorrales en los que se ven los restos de las "camas" de los jabalíes. Afortunadamente no nos encontramos con ningún "guarro" pero sí con un mastín con muyyy malas pulgas que hace que modifiquemos discretamente nuestro itinerario. Una vez pasado este trance nos encontramos poco antes de llegar al pueblo con una alta y alargada valla que nos impide continuar nuestro camino,pero el instinto de supervivencia (¡ja!) nos hace tomar la dirección correcta y terminamos en un portón que da un pequeño puente sobre el Río de la Puebla y que nos deja junto a la carretera del pueblo. Tras más de cuatro horas y media estamos de vuelta. Llamamos a David y terminamos el día comiendo una sopa castellana, tortilla de patata, picadillo y morcilla en la Taberna Museo de Robledillo de la Jara, un lugar muy auténtico y encantador que merece una visita o dos...totalmente recomendable. Un gran final para un gran día.




Mapa de la ruta:

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sábado, 11 de diciembre de 2010

Celebrando el Día Internacional de la Montaña



Hoy día 11 de diciembre Día Internacional de la Montaña que mejor manera de celebrarlo que subiendo a la montaña. Para ello hemos elegido una de las zonas de la Sierra de Guadarrama precisamente más castigadas por la acción del hombre; la Cuerda Larga, más concretamente el tramo que comprende el Alto de Guarramillas y su Bola del Mundo y telesilEn esta ocasión viene por primera vez con nosotros Rodrigo y espero que no sea la última ya que le ha tocado sufrir y no por la ruta en sí o por las condiciones climatológicas. Su sufrimiento viene más por una larga noche y por la gran ingesta de líquidos (y no precisamente agua).Con todo ello la ruta comienza a las 9 en el puerto de Navacerrada, debido al calor y la lluvia de las últimas jornadas apenas queda nieve y seguramente por ello el aparcamiento se encuentra prácticamente vacío. Subimos al Alto de Guarramillas por la pista, que aún guarda las pintadas de ánimo a los ciclistas que subieron por allí en la última Vuelta a España (otro ataque más a nuestra montaña).Llegamos a la base de las antenas y ahí nuestro nuevo acompañante empieza sentir los excesos de la noche anterior...todavía le queda por sufrir el tobogán de empinadas subidas y bajadas que llevan hasta la Cabeza de Hierro menor. Aquí damos una tregua a Rodrigo y decidimos que no vamos a hacerle sufrir más y que hasta aquí hemos llegado, tomamos un tetempié, descansamos un poco y emprendemos la vuelta. A las 13:40 estamos de vuelta en el aparcamiento.Gran día y vuelta a la montaña después de unos meses sin pisarla...ya había ganas

El track de la ruta:


Descárgalo aquí

lunes, 25 de octubre de 2010

Nuestra Sierra de Guadarrama


Me permito la licencia de colgar este interesantísmo artículo aparecido en http://www.redmontanas.org/ del maestro Eduardo Martínez de Pisón(*) en el que reflexiona acerca de los intereses de todo tipo que soporta la Sierra de Guadarrama, y el peligro que ello supone para la protección y la conservación de este espacio único.

Otoño en la sierra
Ayer di un paseo desde Cotos hasta la Sillada de Garcisancho, entre pinos
vernáculos y venerables, trinos de pájaros y el suelo herboso, aún verde, plagado de setas, de azafranes silvestres y de quitameriendas. El cielo zarco, con la Loma de Pandasco y Peñalara nítidas. Sólo le hacen falta unas lluvias, las de este mismo mes, para que los arroyos corran a recuperar su brío. Todo son huellas y anuncios. El paisaje está ya esperando las nieves y su luz. Las copas de los grandes pinos parecen preparadas a recibir sus silenciosas capuchas blancas, entre colores que se matizan y sombras que se alargan. El aire fino en el collado no duda en ser el del frío que va a venir. Aunque el verano está aún en los prados amarillentos, el invierno se ha instalado en la brisa, en la luz tangente, en la diafanidad de la mañana. Nadie debería poder quitarnos este tesoro. Aunque bien es verdad también que la Sierra parece con frecuencia (a los hechos me remito) demasiado excelente para quienes la controlan, desean y administran o utilizan como mero instrumento de controversia. Lástima, sobre todo, que nuestros mandatarios regionales, que tanto se precian de serlo en barrios y municipios, tengan tan poco interés en extender su alta estima también a los regatos, las peñas, los bosques o los pájaros (que abundan en sus dominios), no para que les pongan una parada de metro, claro está, sino para preservarlos con la debida seriedad de la parte negra del contagio capitalino. Y este sector oscuro cubre un amplísimo arco desde los tiburones de las finanzas a los grafiteros, cada cual muy eficaz en su materia. Tras tantos años de debate, no he logrado saber qué Sierra es esa de la que hablan unos y otros, si la de las urbanizadoras o la del esquí o las carreteras o los merenderos o los mercaderes o la vuelta ciclista o la feria cárnica o el alegato político, la administrativa, la productiva, la de los campesinos, la de los periodistas y turistas, la de los veraneantes y residencias secundarias, la de los ganaderos, madereros, picapedreros, cazadores de diversas especies estantes y de paso, poetas, alpinistas con prisa, hombres de ciencia impacientes, funcionarios de los municipios, de la comunidad o del estado, excursionistas de clases pasivas y activas, domingueros, competidores de carreras, betetistas, caballistas, moteros, automovilistas como centellas, camioneros de puerto, hosteleros, gastrónomos, grupos de trabajo o la de los ecologistas polemistas, pero ésta, la de la otoñal Sillada de Garcisancho, la de augusto nombre y silencio, la de los paisajes hondos, la del paisaje sin tiempo, ésta es la mía. Y supongo que la de muchos más, silenciosos individualistas y serenos contemplativos. Recuerdo que Borges escribía, más o menos, que hay lugares que parecen estar queriendo decirnos algo o que ya se lo han dicho a otros, a los que habría que preguntar. Esto me ocurre siempre con el Guadarrama. Pero sé que hay muchos que no escuchan (que no es a escuchar a lo que vienen o van) o que creen que ya lo saben todo y que ya nada necesitan oír. Así hay también una sierra entre sordos que parece muda, cuando, en realidad, no para de hablar. Yo estoy agradecido a la sierra del silencio, a la del sol y la penumbra bien medidas. A la que posee grandes árboles, claros luminosos, arenas gruesas, raíces nudosas que cruzan los senderos, peñas grises de cristales negros y blancos. La del panorama apacible. La del nubarrón muy gris con una cúspide cegadora. La del trueno que retumba rodando por las largas lomas de las cumbres y se despeña por las laderas opuestas de la montaña. La del letargo en las solanas de los agostaderos y la de las prisas del agua en los barrancos de primavera. La de la laguna que ilumina con luz azul y ondulante las rocas de su orilla y la de la nieve que clarea el pie del cancho en sombra. La de la nieve temprana y tardía que se sacude la rama del pino en un golpe seco. Rocas rugosas, matorrales aromáticos, susurros del viento entre las acículas, parloteo del agua, ruidos leves entre las hojas del rebollar, peñascales dorados, de verdad, muchas gracias. Una vez expuesto lo que pienso, que cada uno diga con palabras claras y veraces cuál realmente es su sierra, la de los consejeros, los alcaldes, los constructores, los ciclistas, y todos los demás que antes he inventariado. Porque un Parque Nacional se hace sobre un paisaje, no sobre un interés determinado, y este Parque no se ha adaptado al final al primero sino a los recortes impuestos por los segundos ¿Deberían votar los paisajes para que les hicieran caso?

(*) Eduardo Martínez de Pisón es catedrático de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid y Premio Nacional de Medio Ambiente.

martes, 12 de octubre de 2010

Ahora el lobo

En un lugar de la Sierra de la Culebra

Ahí entre esos pinos y esa espesa niebla se encuentra uno de los mamíferos más controvertido de la península, el lobo. Querido por unos y odiado por otros, el lobo no deja a nadie indiferente. Nosotros (Rubi, Miriam y yo) nos encontramos entre los primeros, entre los que lo quieren, y con la intención de verlo nos fuimos el pasado 8 de octubre a uno de los lugares dónde las opciones de éxito son elevadas, la Sierra de la Culebra. A las 7:30 quedamos en uno de los numerosos caminos que surcan la sierra, con nuestros amigo salmantino Carlos. Todavía es de noche, la previsiones dan lluvia para todo el día, parece que va a ser complicado tener nuestro primer encuentro con el Canis lupus que diría Félix Rodríguez de la Fuente. Con la furgo-hide llegamos al punto de espera, aparcamos y empieza el diluvio, con tormenta incluida. Poco a poco empieza a amanecer, pero sigue lloviendo. Las esperanzas de ver algo se van diluyendo. Ya son las 9 de la mañana, nos acompaña en la espera un grupo de tres personas. De repente deja de llover, la luz es ideal para la observación y así como por arte de magia, ¡¡¡el lobo!!! ¡¡¡ el lobo!!! –grita Rubi y ante nuestros ojos, a escasos 100 metros vemos la figura desgarbada y completamente empapada del lobo. Totalmente ajeno a nuestra presencia olisquea de un lado a otro y nos regala unos escasos pero preciosos cinco minutos que quedarán para siempre en nuestras retinas.

Entre tanto disfrutamos de la berrea del ciervo, el hocicar de una numerosa familia de jabalíes o el secado de las plumas de un numero grupo de buitres leonados.

Por la tarde, ya con mucho mejor tiempo, volveremos al mismo punto. Es a la caída del sol cuando a lo lejos podremos ver otra escena sacada de un documental de La 2 y que será muy difícil de olvidar: el intento de ataque del lobo a un macho de ciervo y digo intento porque el lobo no fue capaz de acercarse a menos de dos metros del venado, que aún lucía una enorme cornamenta. Tras una espectacular persecución, el lobo se da por vencido y desaparece entre los arbustos y la oscuridad de la noche.

Al final el día ha sido de lo más productivo y si hace unos meses nos sonreía la suerte con la observación del oso, ahora ha sido el lobo. Ya sólo nos queda el lince de los grandes de la fauna ibérica.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Pared glaciar del Vignemale

Petit Vignemale, la Punta Chausenque, el Pitón Carré y el Pique Longue

Para acabar nuestro periplo por tierras pirenáicas nos hacía especial ilusión llegar hasta la base del Vignemale para disfrutar de su glaciar (ahora que cada vez van quedando menos) y de la que dicen una de las mejores vistas de todo el Pirineo. Para subir a cualquiera de sus picos por esta vertiente se necesitan al menos dos días y nosotros no teníamos tiempo, pero seguro que volveremos para hacerlo.
El caso es que después de haber subido al Taillón, las piernas empiezan a coger forma y hacer esta ruta de casi 20 km no nos supuso mucho esfuerzo, cierto que tampoco tiene mayor dificultad que andar. La ruta parte desde el mega-aparcamiento de Pont d´Espagne, que es de lo más parecido al Parque de Atracciones con su teleférico y telesilla incluídos. Nosotros optamos por el tren de San Fernando y tomamos las indicaciones del Gr-10. En unos 50 minutos llegamos a Lago Gaube, la facilidad de acceso (en telesilla llegas en 15m) no le resta un ápice de belleza, rodeado de pinos negros, una serie de cascadas y allá al fondo la pared del Vignemale...un espectáculo. Rodeamos el lago y comienza una ligera y constante subida, atravesando cascadas y riachuelos y que en un par de horas escasas te deja en el Refugio de Oulettes. El refugio cuya terraza disfruta de una de las vistas más majestuosas que pueden verse en el Pirineo, es el punto de partida perfecto para ascender al Petit Vignemale, la Punta Chausenque, el Pitón Carré, o el Pique Longue, . Como curiosidad en este refugio además de que se habla perfecto español, no se sirve coca-cola, allí lo que se toma es EHKA, un refresco de cola vasco...la verdad es que no está nada mal. Tras torrarnos durante casi dos horas, emprendemos la vuelta por el mismo camino, otra vez haciendo rallye, en menos de dos horas estamos en el parking, pagamos 5,50€ y nos volvemos para Cauterets.
Esta es una bonita ruta para todos los públicos que permite ver un paisaje único. Su visita es obligatoria.


Lago Gaube

Panorámica del Lago Gaube, al fondo el Vignemale

Refugio Les Oulettes de Gaube

El circo glaciar

Aqui la ruta:

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Taillón 3144


El Taillón cubierto por la niebla

Este famoso pico era otro de mis objetivos para mis vacaciones por Pirineos, primero por la ausencia de dificultad técnica, segundo que se hace en un día y tercero que es una ruta muy bonita y pasa por la archiconocida Brecha de Roland, en la que ya había estado hace unos cuantos años y a la que tenía ganas ya que por entonces todas las fotos que allí hice se perdieron al romperse la tapa de la cámara y velarse todos los carretes (carretes, ¡¡¡que tiempos!!!).

Pues para realizar esta ruta tomamos como punto de partida el Col de Tentes que es el final de la carretera que sube desde Gavarnie hasta la pista de esquí. Dejando atrás remontes y montes pelados, llegar a este punto es un espectáculo para los sentidos, se presentan frente a ti una pared de roca dónde destacan el Taillón, el Gabieto, el Casco de Marboré y los Astazu..

Según las previsiones que me daban de España y que daban también en la Oficina de Turismo, el lunes sería un buen día.

El domingo subimos para el Col de Tentes para hacer noche allí, aunque una señal bien grande avisa: “Camping-Car interdit la nuit”, vamos lo que viene siendo “Prohibido furgos por la noche” como buenos españoles hacemos caso omiso a las señales…¿quien va a subir hasta allí para ver si hay alguien durmiendo?. Pasamos la noche en este privilegiado lugar, suena el despertador y también un ruidillo sobre la carrocería que se parece mucho a cuando llueve, aparto uno de los oscurecedores de la furgo, y…o me he equivocado de dia o el señor del tiempo de Francia anda de vacaciones, ni rastro del cielo azul, del buen día, del sol…diluvio universal, rayos y viento, vamos, lo mejor para andar por la montaña. Parece que hoy no va a poder ser, habrá que buscar una alternativa.


Con este tiempo mejor quedarse al calor de la furgo


Para mañana Martes las previsiones dan el mismo mal tiempo. Habrá que esperar al miércoles. Pues nada, subimos el martes noche para el Col de Tentes, parece que la cosa empieza a mejorar, nos acostamos y suena el despetador a las 6:30, me asomo de nuevo y…maldición, no se ve nada, una espesa niebla impide ver a más de un metro, además llueve…parece que hoy tampoco. Empiezo a sentirme como Iñaki Ochoa cuando desde el Campo base esperaba unas condiciones climatológicas favorables para subir el Kangchennjunga o el Everest, sólo que unos 5.000 metros más abajo.

Indignados (yo especialmente), nos bajamos para Gavarnie y el Valle de Ossoue para pasar el día. Paso por la Oficina de Turismo y para mañana jueves aparece en la hoja de previsiones un sol radiante, ya no me fío, perom por si acaso esta noche volvemos, y van tres, a dormir en el Col de Tentes.


La furgo-refugio y el Taillón


Suena el despertador, cruzo los dedos y….!!!por fin!!!! Cielo azul, ni una sola nube y eso sí mucho frío. 6º en la furgo y 3º en el exterior. Hoy va a ser el día. Desayuno, preparo mi mochila, el GPS y adelante. Miriam subirá más tarde y sólo hasta la Brecha de Roland. El primer kilómetro discurre por asfalto hasta el Puerto de Bujaruelo, desde aquí se transita por un sendero que discurre bajo la cara norte del Taillón y los Gabietos alcanzando poco a poco altura hasta que se rodean estas moles. En este punto hay que salvar una cascada, que tiene partes heladas, aún así gracias a las cadenas de hierro su subida es muy fácil, tras pasar este tramo, aparecen ante mis ojos el Refugio de Sarradets, con la imponente brecha detrás…y un armiño que juguetea conmigo mientras intento hacerle una foto. Desde aquí y sin apenasdescanso paso por el Refugio, subo hasta la Brecha y continuo hasta el objetivo de hoy, el Taillón, en la bajada ya tendré tiempo de ir parando y haciendo fotos. Cuando llego, la cima del Taillón es sólo para mí, no hay absolutamente nadie. Este "espacioso" pico es un mirador excepcional de tlos Pirineos dónde destacan el macizo del Vignemale, las tres Sorores, los Astazu, el Neouville, Balaitous, el Cañon de Ordesa, el Refugio de Goriz, el Midi de Bigorre con sus antenas etc,etc. Durante una hora disfruto de las vistas, y charlo con mi francés de Tip y Coll con algunos montañeros galos. Como algo y me bajo hacia la Brecha para hacerme esas fotos pendientes. Por el glaciar veo subir a Miriam, me refugio en la vetiente española y espero a que llegue. Allí pasamos un largo rato, disfrutando del lugar y de los personajes que por allí andan. Después bajamos haciendo “rallye” hasta el punto de partida.

La verdad que esta es una ruta muy agradecida, permite con relativo poco esfuerzo disfrutar de lugares tan alucinantes como la Brecha.

Vista con el Macizo del Vignemale al fondo


Refugio de Serrradets y parte de la Brecha


La Brecha


El dedo, camino del Taillón


En la cima del Taillón, con el Vignemale en mi rodilla



Las Tres Sorores desde el Taillón


Aquí la ruta:



martes, 14 de septiembre de 2010

Pic Neouvielle 3091

Pequeño nevero con el Neouvielle al fondo

Aprovechando las vacaciones con mi amiga Miriam por los Pirineos franceses me había propuesto hacer algún pico que tuviese cero complicaciones técnicas y que se pudiese hacer en un solo día. Como la entrada al país galo la haríamos por Bielsa, tuve conocimiento por medio de algunos libros y mapas de la existencia del Pic Neouville, que está enclavado dentro bonita reserva que lleva el mismo nombre. Nos despertamos tempranito en el Área Municipal de Pineta (¡¡¡impresionante lugar para pernoctar!!!) en la que habíamos pasado dos noches y tiramos dirección al túnel de Bielsa para pasar la frontera. Primer contratiempo, el túnel está de obras y no abre hasta las 8, toca esperar. Mi idea de subir tempranito empieza a desvanecerse. A las 8:05 nos dan paso por el túnel, llegamos al desvio a la Reserva, paramos en un coqueto bar y desayunamos, ponernos a preparar el desayuno antes de la subida nos haría retrasarnos bastante más. A las 9 subimos dirección a la reserva. Segundo contratiempo, me “fumo” el desvío que lleva al Lago d´Auberte, punto de inicio de la ruta, y me voy hasta el lago Cap de Long. Vuelta hacia atrás, cogemos el devío correctamente y a las 10 llegamos al punto de inicio. Preparamos mochilas y Miriam se queda estirando, en principio si sube lo hará a su ritmo y tranquilamente, me dice que me vaya sólo. Son las 10:15…buenísima hora para andar (nótese la ironía).

El lago d ´Aubert

En lo que pude informarme de esta ruta, está catalogada como una de las más fáciles del Pirineo y quizá técnicamente en verano lo sea, ahora, que no me digan que está bien indicada y que no hay que estar bien preparado físicamente. La ascensión se hace por un glaciar residual, con sus piedras, piedrecitas y piedrones que dificultan muchísimo llevar un paso y un ritmo normales, además hay marcados con hitos muchos caminos diferentes lo que hacen que te vuelvas un poco loco buscando el más apropiado…quizá yo sea un poco paquete pero si no llega a ser por el GPS, quizá me hubiese ocurrido como a Miriam que siguiendo los hitos tomó el camino que sube al Torreon de Raumond.


En algo más de dos horas estaba en la cima, comí, descansé, disfrute con los descarados pajarillos que se comen las migas que vamos dejando, hice fotos, me acordé de dos personas que ya no están con nosotros y que hubiesen disfrutado tanto como lo estaba haciendo yo en ese momento… y en el momento que me disponía a empezar a recoger para emprender la vuelta sonó un silbido familiar “fififififiu”, miro hacia abajo y veo unos brazos que me saludan, me fijo ¡¡¡es Miriam!!!, que está pasando bajo la cima y se la está pasando de largo, le digo que vuelva hacía atrás, bajo a buscarla y subo con ella para acompañarla en su primer tresmil…la verdad es que no me esperaba que apareciese por allí. Pues una hora más en la cima, a lo lejos pueden verse El cilindro Marboré, Monte Perdido, el Casco, la Brecha, los Astazus, el Taillón, el macizo de Vignemale…y cientos de picos que no conozco. Tras el disfrute, toca bajar, en hora y media estamos en la furgo, En total han sido casi 10 km y cuatro horas de marcha sin contar las paradas. Personalmente, exceptuando las impresionantes vistas y la buena compañía en la bajada, la ruta en sí no me ha gustado, odio tanta roca…y mis tobillos también.

Al fondo Gavarnie con el Casco y la Brecha de Roland

Con Miriam en la cima

Aquí la ruta:

domingo, 4 de julio de 2010

Otra vez por Peñalara


Pues sí, una semana después y otra vez a Peñalara. Ya no se la de veces que he subido por Peñalara desde que lo hiciera por primera vez allá por noviembre de 1995...ha llovido un poco desde entonces y lo sigue haciendo, sin ir más lejos el pasado viernes, aunque por suerte no llegasemos a mojarnos y eso que estuvimos, durante las casi cuatro horas que duró la marcha, rodeados por dos tormentas: una por la cuerda larga y la otra por la zona de la Mujer muerta. Esta vez iba acompañado por Rubi y sí pudimos hacer lo que teníamos previsto: la circular de Peñalara. Salí de trabajar, llegúe a casa cogí la furgo y me fuí directo al El Escorial a recoger a mi acompañante, por el camino fuí disfrutando de la inesperada derrota de Brasil en el mundial...empezaba bien la tarde. Llegamos al aparcamiento,donde estamos practicamente solos. Nos preparamos y comenzamos la marcha, la temperatura era ideal y el Peñalara estaba sólo para nosostros, unicamente nos acompaña el zumbido de los truenos de las tormentas que nos rodean. En algo más de una hora estamos en la laguna de los pájaros, sin apenas descanso continuamos hasta el Risco de los Claveles y de ahí hasta el Peñalara, las nubes negras se siguen acercando peligrosamente, el sol pinta el cielo de un naraja espectacular. Rapidamente descansamos tomamos un tentempié y contínuamos la marcha...los rayos dan un poco de canguelo.



Tras casi cuatro horas llegamos a lugar de origen vivitos y coleando y sin mojarnos que ya era difícil. Ahora sólo queda sacar la cocinilla, la mesa y las sillas, y preparanos un bocata de salchichas a la luz de los rayos mientras de fondo en la radio dan la tanda de penaltis del Uruguay Ghana. Viernes glorioso para acabar una semana de calores, apretones y "huelgas salvajes".

lunes, 28 de junio de 2010

Por la laguna de los pájaros



Con la llegada del solsticio de verano y por aquello de que los días son más largos, Isra y yo intentamos hacer una marchita vespertina-nocturna por la sierra y digo intentamos porque este año con las fuertas tormentas caídas casi nos quedamos con las ganas. El sábado quedamos en El Escorial a las 16.30 para desde allí desplazarnos en mi soñada y esperada furgo(que ya presentaré más adelante) hasta el puerto de cotos desde dónde teníamos previsto, igual que el año pasado, hacer la circular de Peñalara.Antes paramos en el Carrefour para comprar unos chorizos criollos, un trozo de queso, pan y agua, vamos lo típico e imprescindible para cualquier marcha montañero.
El cielo totalmente negro sobre la sierra nos indicaba que posiblemente tendríamos que pasar la tarde-noche en la furgo. Comenzamos a subir el puerto de Navacerrada y empieza a caer como si fuese la última vez. Ante este panorama decidimos tomarnos un cafetito en Venta Arias mientras vemos el Uruguay Corea y esperar a ver si con suerte escampa. Tras más de media hora parecer que el aguacero cesa aunque la amenaza de esas nubes negras continúa sobre nuestras cabezas.


Nos dirigimos hacia Cotos y parece que el tiempo nos da una tregua, sin pensarlo mucho, nos ponemos las botas, cogemos las mochilas y empezamos la ruta...son casi las siete, hacer la circular está descartado. Optamos por un agradable paseo hasta la Laguna de los Pájaros, la cantidad de lagunas, pequeñas cascadas y riachuelos es impresionante...Tras un pequeño descanso disfrutando de las vistas del Valle del Lozoya y la Cuerda Larga volvemos por el mismo camino. Ya de noche llegamos al aparcamiento de Cotos dónde practicamente no queda nadie. Ahora viene lo mejor, que es preparar en la furgo esos chorizos criollos y dar buena cuenta del queso y el lomo que llevamos. Para finalizar la noche...un purito a la luz de la luna llena que asoma entre las Cabezas de Hierro.

Simplemente respirar

Eddie Vedder, directo al corazón. Temazo

jueves, 17 de junio de 2010

Hasta siempre Juanma




Juanma se fue. Se lo llevó el agua en los barrancos de Mascún. Zona de montaña, territorio de Juanma. Se fue haciendo lo que más le gustaba, sin darse cuenta, de repente. De forma injusta. La montaña se cobró su tributo en una de las personas que más la amaban y la respetaban. Juanma conocía las reglas del juego, las aceptaba y asumía. Se ha ido un montañero y eso quiere decir que con nosotros ya no está una persona íntegra, solidaria, compañera, aventurera, deportista y amiga. No son palabras huecas, son los valores de las gentes de la montaña, los valores que transmiten las cimas y las cumbres que tanto le costó y le gustó hollar. Son los valores de Juanma, los valores de un montañero de los pies a la cabeza. Por eso, todos lo que le acompañamos en alguna de sus ascensiones y travesías tendremos siempre presente su recuerdo y, no lo dudes, Juanma, que en todas las cumbres en las que estemos los que contigo compartimos algún que otro 'paseo' habrá siempre un hueco para ti, junto a nosotros, mirando en lontananza y sintiéndonos afortunados por contemplar ese mar de nubes inmenso e inabarcable que sólo, los que subimos hasta el final del camino por empinado que sea, sabemos que existe. Va por ti, amigo.

domingo, 30 de mayo de 2010

La mejor foto de mi vida


Pues sí, esta foto que veis desenfocada, mal encuadrada y mal expuesta es, para mí, de las mejores fotos, si no la mejor, que he hecho en mi vida. Y es que tras unos cuantos años buscando la silueta del rey de la fauna ibérica por entre piornales y canchales de multitud de laderas de montañas de la cornisa cantábrica, fue el pasado día 29 de mayo cuando por fin pude gritar junto a mis amigos Rubi y Miriam el "he visto el osooooo".
El día empezaba con madrugón y con la ilusión y casi con el convencimiento de que este iba a ser el día. A las siete de la mañana y tras un gran desayuno nos dirigimos, al lugar al que por referencias creíamos podría ser un buen sitio para observar al oso. Sacamos telescopios, prismáticos, cámaras y empezamos la búsqueda.
A escasos cien metros ya se encuentra un grupo de tres personas haciendo lo mismo que nosotros...esto nos convence de que no nos hemos equivocado de lugar. Tras una hora de estéril observación, dos de estas personas pasan junto a nosotros y nos dicen que nos acerquemos a lugar dónde han dejado a su compañero y que le pidamos a este que nos enseñe un vídeo...pues eso es lo que hacemos. Carlos, que se llama el compañero,acepta muy amablemente a enseñarnos dicho vídeo, en el que puede verse una simpática grabación de una osa con su osezno deambulando por la ladera de la montaña que tenemos enfrente nuestro.
Ahora sabemos que ahí, a sólo unos cientos de metros está el objetivo que tanto tiempo hemos ido buscando, sólo hay que esperar a que la niebla levante.
Mientras tanto se nos unen un grupo de tres gallegos y sin perder de vista la ladera iniciamos una animada charla de nuestra "experiencia faunística". En un momento de la conversación llegan otra pareja pertrechada de sus telescopios y se unen al grupo...ya somos nueve, dieciocho ojos con un mismo objetivo, encontrar a esa osa con su osezno que a primeras horas de la mañana andaban sin mayor preocupación que llenar sus estómagos, por entre los neveros que aún cubren la montaña.

Son las 10:10 y es cuando uno de los miembros de la última pareja que se unió a la observación gritó la palabra mágica: !!!OSOOOOO!!!. Los nervios, la alegría y sobretodo la emoción nos invade a cada uno de los que estamos allí presentes, pero quizá de manera más especial a Miriam, Rubi y a mí, más que nada porque era nuestra primera vez... y que primera vez, una osa con su precioso osezno,¿se puede pedir más?. Durante más de una hora y hasta que decidieron pasarse a la otra vertiente pudimos seguir las andanzas de la feliz pareja.
El objetivo y el sueño de unos cuantos años se había visto cumplido.Una amplia sonrisa se reflejaba en nuestra caras y no podíamos dejar de repetir una y otra vez el impresionante encuentro con la osa y su cría.
Con la emoción todavía en el cuerpo recogemos nuestros bártulos y nos citamos a las siete de la tarde, con nuestros compañeros de avistamiento, en un punto dónde el día anterior se había visto a una pareja de osos jugueteando sin ningún pudor ante la mirada de multitud de curiosos.
Puntualmente acudimos a la cita, esta vez con un poco de suerte no vamos a necesitar ni siquiera los prismáticos, la zona en que se vieron los osos está tan cerca que se pueden ver a simple vista.
Pasan más de dos horas, cada vez hay menos luz y no hay ni rastro de la pareja de osos. Empezamos a perder la esperanza pero es entonces cuando Rubi coge el telescopio y dirige su mirada a la ladera que tenemos a nuestra espalda...!!!y bingo!!!. En este caso un par de adultos (macho y hembra) campan a sus anchas entre los piornales, ajenos a nuestros gritos de alegría y exclamaciones de satisfacción. Durante casi una hora seguimos las evolución de la pareja hasta que se pierden de vista. Al rato, el macho corriendo cual Usain Bolt aparece otra vez en escena, tras unos metros de impresionante carrera, frena, se gira, se agacha, desaparece entre las retamas y vuelve a aparecer con lo que parece una cría de corzo entre sus dientes...no nos lo podemos creer, parece un documental de La 2 en el que somos espectadores de excepción.
La luz empieza a escasear, son las 22:20, los osos ya sólo son un par de manchas en la oscuridad, en estado de shock comenzamos a recoger nuestros cacharros y empezar a asimilar lo que acabamos de ver, sólo somos capaces de repetir una y otra vez la suerte que hemos tenido y que esto no lo vamos a ver nunca más. Con un subidón de adrenalina y con una sonrisa, que a mí todavía me dura, nos volvemos al hostal para disfrutar de otro espectáculo, esta vez es de monos...los del festival de Eurovisión.

Aquí dejo un vídeo que hizo Miguel Ángel Serrano de uno de los osos de la pareja que vimos por la tarde.

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miércoles, 26 de mayo de 2010

lunes, 15 de marzo de 2010

Mojón Tres Provincias 2.497


Existe en el norte palentino la que quizá sea la montaña más bella de la Cordillera Cantábrica, es una mole de roca caliza de escarpadas paredes y que presenta la típica forma con la que un niño pintaría una montaña. Esta montaña no es otra que el Espigüete y era nuestro principal objetivo para el fin de semana del 12 de Marzo.
Con la intención de subirlo nos desplazamos el viernes hacia el albergue de Villafrea de la Reina la nada despreciable cantidad de catorce personas, y digo con la intención de subirlo porque al final tras varias consultas a lugareños que no lo recomendaban sumado a la noticia de la muerte de dos expertos montañeros en días anteriores, lo más sensato era cambiar de planes y buscar una alternativa menos peligrosa. Tras una larga deliberación acordamos que haríamos la ruta que parte desde Llánaves de la Reina y lleva hasta el Tres Provincias, pasando por los Valles del Naranco y Lechada.

Para afrontar tan importante
reto hay que cenar como señores, nada de pasta ni arroz no, queso frito, costillas de cerdo y para finalizar esos huevos cabreaos tan típicos del Albergue Venta Eslonza... comida energética que en ocasiones puede producir síncopes, ¿verdad Julín?.

Tras el desayuno partimos para Llánaves, parece que el día nos acompaña, sol radiante y una temperatura perfecta. El comienzo de la ruta es un agradable paseo que discurre por el Valle del Naranco y que en unos 50 minutos nos deja en el Refugio de Tajahierro. En este punto abandonamos la cómoda pista y atravesamos, dejando el refugio a la izquierda, dirección al Boquerón de Bobias, primer escollo del día y que es el paso natural que une el Valle del Naranco con el de Lechada. La cantidad de nieve caída sobre nieve ya compactada hacen el avance muy complicado...un pasito p´alante dos p´atrás. En media hora nos plantamos en el alto, y es momento de comer algo y de colocarse los crampones. A todo esto, el tiempo ha dado un cambio radical, lo que era un cielo azul se está conviertiendo en nubes...la niebla empieza a bajar rapidamente. Sin apenas referencias, nos guíamos por las huellas de un grupo que nos precede y por el conocimiento que tenemos de la zona. En ocasiones la marcha se hace muy difícil, apenas se ve 20 metros más adelante y el estado de la nieve tampoco ayuda ya que las zonas heladas se mezclan con zonas en las que te hundes hasta los tobillos y todo ello en un constante y prolongado desnivel.

Por el camino nos cruzamos con el grupo que llevábamos por delante y que ha decido darse la vuelta. Tras más de cuatro horas y casi a ciegas conseguimos llegar al Mojón Tres Provincias.. Una vez en la cima y con la satisfacción de haber hecho cumbre en el pico que delimita las provincias de León, Cantabría y Palencia, las nubes dan una pequeña tregua y nos permiten disfrutar durante apenas unos segundos de la impresionante estampa que presentan,completamente cubiertos de nieve, el Peña Prieta, las Agujas de Cardaño y el Alto del Tío Celestino, entre otros. Hacemos las típicas fotos y emprendemos la bajada siguiendo nuestros propios pasos. En mitad del camino, hacemos un alto para comer...¡¡¡y en que momento!!! el viento,la nieve, la niebla y el frío hacen de la comida un auténtico infierno. Comemos rápido y continúamos con el regreso. En unas dos horas nos encontramos en Llánaves, nuestro punto de partida.
Ahora espera el otro plato fuerte, que no es otro que las cervecitas típicas y la cena en Benito, que como todos ya sabemos es INNEGOCIABLE. Tras una cena mítica, con cecina, chorizo, jamón, queso, vino y muchas risas, es el momento para los chupitos de orujo de manzana y la escalera (orujo blanco) que van cayendo uno tras otro y que provocará horas más tarde algún que otro contratiempo a cierto miembro del grupo... pero eso es otra historia y como se dice en el mundo del fútbol "lo que ocurre en la cancha, se queda en la cancha".
Pronto volveremos, cuando las condiciones sean más favorables para subir el Espigüete.


El grupo al completo

Valle del Naranco


Hacia el Boquerón de Bobias


Primeras rampas del Boquerón de Bobias

El grupo en la cima del Tres Provincias

Al fondo, con permiso de la niebla podemos ver el Peña Prieta

En la cima con Romel e Isra

Ahora toca bajar

Lo que pudo ser y no fue, el Espigüete. Nos veremos pronto.

Riaño

Un vídeo de la cima
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