Nos citamos en El Escorial a las 9. El grupo está formado por Nacho, Mario, Julin, Rubi, Ana, Isra y yo. Tras un desayuno en el bar de la estación de El Escorial, por cortesía de Julín, comenzamos a andar y sobretodo a subir y a subir pasando por El Paseo, la Lonja del Monasterio, el embalse del Romeral. No hay respiro, en menos de dos horas salvamos los más de 800 metros de desnivel que separan nuestro punto de partida del Pico Abantos. Tras unos minutos para reponer fuerzas y contemplar las espectaculares vistas continuamos ahora por un camino marcado por las franjas rojas y blancas del GR10. Este camino sigue la divisoria entre Castilla Léon y Madrid. A un lado queda Peguerinos y toda la sierra de Malagón con Cueva Valiente como pico más alto y al otro las cumbres nevadas de la Sierra de Guadarrama, el embalse de la Jarosa y el mausoleo del carnicero también llamado Cruz de los Caídos.
El entorno de paz y tranquilidad que nos rodea (sólo roto por los malditos Quads y motos de cross) se refleja en nuestro pausado caminar, llevamos tres horas de caminata y el Refugio de La Salamanca, se ve lejos, muy lejos, hay que apretar la marcha un poco si queremos llegar a San Rafael para coger el tren de las 17:17. Poco antes de las tres con nuestros estómagos vacíos llegamos al punto más alto de la travesía el ya mencionado refugio de la Salamanca (1789 m). Acelerados por la niebla que empieza a meterse, el frío, y el horario del tren comemos como pavos, tomamos un chupito de orujo y descendemos hasta el Collado del Hornillo dónde enlazaremos con el GR 88 que en una hora y media entre arroyos y pinares nos deja en el apeadero de San Rafael, aquí cogemos el tren que nos lleva a Villalba y de Villalba a nuestro punto de partida, El Escorial.
En definitiva un bonita ruta que entre otras cosas sirvió para resarcir al que en algún momento se ha conocido como el montañero errante.
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