domingo, 30 de mayo de 2010

La mejor foto de mi vida


Pues sí, esta foto que veis desenfocada, mal encuadrada y mal expuesta es, para mí, de las mejores fotos, si no la mejor, que he hecho en mi vida. Y es que tras unos cuantos años buscando la silueta del rey de la fauna ibérica por entre piornales y canchales de multitud de laderas de montañas de la cornisa cantábrica, fue el pasado día 29 de mayo cuando por fin pude gritar junto a mis amigos Rubi y Miriam el "he visto el osooooo".
El día empezaba con madrugón y con la ilusión y casi con el convencimiento de que este iba a ser el día. A las siete de la mañana y tras un gran desayuno nos dirigimos, al lugar al que por referencias creíamos podría ser un buen sitio para observar al oso. Sacamos telescopios, prismáticos, cámaras y empezamos la búsqueda.
A escasos cien metros ya se encuentra un grupo de tres personas haciendo lo mismo que nosotros...esto nos convence de que no nos hemos equivocado de lugar. Tras una hora de estéril observación, dos de estas personas pasan junto a nosotros y nos dicen que nos acerquemos a lugar dónde han dejado a su compañero y que le pidamos a este que nos enseñe un vídeo...pues eso es lo que hacemos. Carlos, que se llama el compañero,acepta muy amablemente a enseñarnos dicho vídeo, en el que puede verse una simpática grabación de una osa con su osezno deambulando por la ladera de la montaña que tenemos enfrente nuestro.
Ahora sabemos que ahí, a sólo unos cientos de metros está el objetivo que tanto tiempo hemos ido buscando, sólo hay que esperar a que la niebla levante.
Mientras tanto se nos unen un grupo de tres gallegos y sin perder de vista la ladera iniciamos una animada charla de nuestra "experiencia faunística". En un momento de la conversación llegan otra pareja pertrechada de sus telescopios y se unen al grupo...ya somos nueve, dieciocho ojos con un mismo objetivo, encontrar a esa osa con su osezno que a primeras horas de la mañana andaban sin mayor preocupación que llenar sus estómagos, por entre los neveros que aún cubren la montaña.

Son las 10:10 y es cuando uno de los miembros de la última pareja que se unió a la observación gritó la palabra mágica: !!!OSOOOOO!!!. Los nervios, la alegría y sobretodo la emoción nos invade a cada uno de los que estamos allí presentes, pero quizá de manera más especial a Miriam, Rubi y a mí, más que nada porque era nuestra primera vez... y que primera vez, una osa con su precioso osezno,¿se puede pedir más?. Durante más de una hora y hasta que decidieron pasarse a la otra vertiente pudimos seguir las andanzas de la feliz pareja.
El objetivo y el sueño de unos cuantos años se había visto cumplido.Una amplia sonrisa se reflejaba en nuestra caras y no podíamos dejar de repetir una y otra vez el impresionante encuentro con la osa y su cría.
Con la emoción todavía en el cuerpo recogemos nuestros bártulos y nos citamos a las siete de la tarde, con nuestros compañeros de avistamiento, en un punto dónde el día anterior se había visto a una pareja de osos jugueteando sin ningún pudor ante la mirada de multitud de curiosos.
Puntualmente acudimos a la cita, esta vez con un poco de suerte no vamos a necesitar ni siquiera los prismáticos, la zona en que se vieron los osos está tan cerca que se pueden ver a simple vista.
Pasan más de dos horas, cada vez hay menos luz y no hay ni rastro de la pareja de osos. Empezamos a perder la esperanza pero es entonces cuando Rubi coge el telescopio y dirige su mirada a la ladera que tenemos a nuestra espalda...!!!y bingo!!!. En este caso un par de adultos (macho y hembra) campan a sus anchas entre los piornales, ajenos a nuestros gritos de alegría y exclamaciones de satisfacción. Durante casi una hora seguimos las evolución de la pareja hasta que se pierden de vista. Al rato, el macho corriendo cual Usain Bolt aparece otra vez en escena, tras unos metros de impresionante carrera, frena, se gira, se agacha, desaparece entre las retamas y vuelve a aparecer con lo que parece una cría de corzo entre sus dientes...no nos lo podemos creer, parece un documental de La 2 en el que somos espectadores de excepción.
La luz empieza a escasear, son las 22:20, los osos ya sólo son un par de manchas en la oscuridad, en estado de shock comenzamos a recoger nuestros cacharros y empezar a asimilar lo que acabamos de ver, sólo somos capaces de repetir una y otra vez la suerte que hemos tenido y que esto no lo vamos a ver nunca más. Con un subidón de adrenalina y con una sonrisa, que a mí todavía me dura, nos volvemos al hostal para disfrutar de otro espectáculo, esta vez es de monos...los del festival de Eurovisión.

Aquí dejo un vídeo que hizo Miguel Ángel Serrano de uno de los osos de la pareja que vimos por la tarde.

video

2 comentarios:

montejo dijo...

enhorabuena a toda la expedición osera. tanto el vídeo como la foto son documentos gráficos de enorme valor. yo se los enviaría a asociaciones para que tengan constancia de que el trabajo de protección que se está llevando a cabo empieza a dar sus frutos. un abrazo a todos.

La viajera dijo...

Pero ¡qué momento!. Inolvidable. Te envidio. Sigue disfrutando, te lo mereces.