martes, 12 de octubre de 2010

Ahora el lobo

En un lugar de la Sierra de la Culebra

Ahí entre esos pinos y esa espesa niebla se encuentra uno de los mamíferos más controvertido de la península, el lobo. Querido por unos y odiado por otros, el lobo no deja a nadie indiferente. Nosotros (Rubi, Miriam y yo) nos encontramos entre los primeros, entre los que lo quieren, y con la intención de verlo nos fuimos el pasado 8 de octubre a uno de los lugares dónde las opciones de éxito son elevadas, la Sierra de la Culebra. A las 7:30 quedamos en uno de los numerosos caminos que surcan la sierra, con nuestros amigo salmantino Carlos. Todavía es de noche, la previsiones dan lluvia para todo el día, parece que va a ser complicado tener nuestro primer encuentro con el Canis lupus que diría Félix Rodríguez de la Fuente. Con la furgo-hide llegamos al punto de espera, aparcamos y empieza el diluvio, con tormenta incluida. Poco a poco empieza a amanecer, pero sigue lloviendo. Las esperanzas de ver algo se van diluyendo. Ya son las 9 de la mañana, nos acompaña en la espera un grupo de tres personas. De repente deja de llover, la luz es ideal para la observación y así como por arte de magia, ¡¡¡el lobo!!! ¡¡¡ el lobo!!! –grita Rubi y ante nuestros ojos, a escasos 100 metros vemos la figura desgarbada y completamente empapada del lobo. Totalmente ajeno a nuestra presencia olisquea de un lado a otro y nos regala unos escasos pero preciosos cinco minutos que quedarán para siempre en nuestras retinas.

Entre tanto disfrutamos de la berrea del ciervo, el hocicar de una numerosa familia de jabalíes o el secado de las plumas de un numero grupo de buitres leonados.

Por la tarde, ya con mucho mejor tiempo, volveremos al mismo punto. Es a la caída del sol cuando a lo lejos podremos ver otra escena sacada de un documental de La 2 y que será muy difícil de olvidar: el intento de ataque del lobo a un macho de ciervo y digo intento porque el lobo no fue capaz de acercarse a menos de dos metros del venado, que aún lucía una enorme cornamenta. Tras una espectacular persecución, el lobo se da por vencido y desaparece entre los arbustos y la oscuridad de la noche.

Al final el día ha sido de lo más productivo y si hace unos meses nos sonreía la suerte con la observación del oso, ahora ha sido el lobo. Ya sólo nos queda el lince de los grandes de la fauna ibérica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Enhorabuena chicos, qué envidia me dais, a la próxima me apunto¡
ahora que llega el tiempo otoñal Vicen y yo añoramos mucho salir al campo así es que cuando querais...
un beso
Montse

Dani dijo...

Muchas gracias Montse. Pues nada cuando queráis hacemos una escapadita con los telescopios y a la "caza" del bicho. Os advierto que estamos de suerte, todo lo que nos proponemos ver...lo vemos.
Un besazo