martes, 15 de febrero de 2011

El sentimiento de la montaña


Veo los grandes picos con sus cumbres nubladas pareciendo levantarse hasta el infinito, oigo la música de los distantes rebaños y de las solemnes campanas de iglesia, huelo el fragante aliento de los pinos, y cuando todo eso se desvanece, otro cortejo de pensamientos se presenta, recuerdos de hombres que fueron rectos, valerosos y sinceros. Hay alegrías demasiado grandes para ser descritas con palabras, y hay dolores sobre los que no me atrevo a extenderme.

El último recuerdo triste todavía me acecha y a veces me envuelve como si fuera una neblina, aislándome de la luz del sol y enfriando el entusiasmo de los momentos más felices. He sentido alegrías tan grandes que no puedo describirlas con palabras y penas en las que ni siquiera me atrevo a pensar. Y cuando pienso en todo ello, me digo: escala si quieres, pero recuerda que el coraje y la fuerza no son nada sin la prudencia, y que un descuido momentáneo puede destruir la felicidad de toda una vida. No hagas nada con precipitación; vigila cada paso que des, y, desde el principio, piensa en cuál puede ser el final.

(Edward Whymper)

Fue un alpinista y explorador inglés conocido por ser el primero en ascender el Cervino (Alpes) en 1865, durante cuyo descenso fallecieron cuatro miembros de la expedición.

1 comentario:

riflessioni in campo dijo...

eso. la magia, el espíritu o mejor aún el sentimiento d la montaña... jo, esa inmensidad! es q hueles a lo Infinito y se te va el aliento xq te das cuenta d q a pesar d ser esquirlas diminutas y finitas, aún así somos parte d esa maravilla xq la respiramos mientras nos respira ella a la vez. y eso te rescata... sólo te preguntas si al llegar a aquello, todavía merece volver... a lo d abajo! jejeje