domingo, 27 de marzo de 2011

Alto del Naranco (o Robadoiro)

En el límite entre León y Cantabria y en un conjunto montañoso dónde dominan las cumbres del Peña Prieta y el Tres Provincias, se elevan otras cimas quizá menos conocidas como Alto del Naranco (o Robadorio) o el Cubil del Can pero igualmente bonitas.
Con la intención de patearlas nos despertamos el sábado 26 en el Albergue Venta de Eslonza.
Como bien decían las previsiones, el día amanece lluvioso y muy desagradable, pero como no era plan echar todo el día tomando cervezas y cecina en la cafetería del albergue, nos armamos de valor, nos pusimos nuestras mejores prendas y partimos Romel, Isra, Nacho y yo dirección al Puerto de San Glorio desde dónde comenzamos la ruta. Fran, el otro expedicionario prefiere hacer una excursión motorizada por el Desfiladero de los Beyos.
Desde el principio de la ruta nos acompaña una fina lluvia y un ligero viento que aunque son algo molestos no impide que disfrutemos de las preciosas vistas. Una vez situados en la base del Portillo de las Yeguas el tiempo se vuelve más hostil. La lluvia cae con más fuerza, el viento es helador y además empieza a meterse la niebla o sea que uno de los alicientes, que era el de disfrutar a pesar de la lluvia de las vistas de estas espectaculares montañas, lo perdemos.
Reponemos algo de fuerzas en la en inicio de la rampa al Alto del Naranco y emprendemos su subida a ciegas, la espesa niebla apenas nos deja ver cinco metros más adelante y si a eso le unimos lo blanda que estaba la nieve y la lluvia racheada...la desmotivación se apodera de mí y es que uno no es Simone Moro. Refunfuñando (especialmente yo) llegamos a la cima y decidimos que visto lo visto o mejor dicho lo no visto, que será buena idea volvernos al albergue y disfrutar de unas cervezas y una siesta. Pero de repente, por arte de magia y como si el Dios de las tempestades (si es que existe) quisiera darnos una tregua, por una pequeña ventana aparece el sol, lo que nos da esperanzas para continuar con nuestro plan inicial de llegar al Cubil del Can y luego al Tres Provincias.
Yo, en un alarde de coraje (ironía), decido que me vuelvo, estoy desmotivado, el Isra me acompaña y Romel y Nacho continúan con la idea de subir al Cubil del Can. El rajado y el acompañante bajamos hasta el Refugio de Tajahierro y desde ahí tomamos el camino que nos devuelve al San Glorio y a los valientes les esperamos con el coche en Llánaves de la Reina.
El día acaba como viene siendo habitual siempre que vamos por aquellos lares; con buen vino, cecina, jamón y escalera (orujo para hombres rudos del norte) que a más de uno le pasa factura...pero eso ya es otra historia.

Vertiente cántabra

Bonita pala que lleva hasta el Portillón de Yeguas


2 comentarios:

Alicia dijo...

¡Qué pena que os hiciera mal tiempo!! El fin de semana anterior fue espectacular! A ver si a la próxima...
Saludos

Dani dijo...

Hola Álicia, elegimos el finde equivocado aunque siempre es un gustazo pasarse por allí
Saludos